martes, 3 de mayo de 2011

La Voz del Obispo

DOMINGO 1 DE MAYO DE 2011

Mons. Joan Enric Vives, Arzobispo d'Urgell. La voz del Obispo / La veu del Bisbe


LA VOZ DEL OBISPO 
1/05/11

El don eclesial del nuevo beato el Papa Juan Pablo II, el Grande 

Este domingo primero de mayo de 2011 quedará marcado históricamente por la solemne y multitudinaria beatificación del Papa Juan Pablo II en Roma, presidida por su inmediato sucesor, el Papa Benedicto XVI, estrecho colaborador suyo en aquel largo pontificado, el tercero más largo de la historia: 26 años, 5 meses y 17 días. ¡Exultemos con toda la Iglesia por este nuevo beato, que nos es dado como intercesor nuestro y modelo de santidad y de coherencia en el servicio a Dios y a los hombres!

1.- La vida de Karol Woytila estuvo toda ella marcada por la acción de la gracia de Dios. Nacido en Wadowice (Cracovia) 18.5.1920, huérfano de madre a los 9 años, hijo de la católica Polonia, obrero, estudiante, resistente a los nazis, actor de teatro, seminarista clandestino, sacerdote (1.11.1946), profesor riguroso y amigo de los estudiantes, obispo auxiliar muy joven (1958) y después arzobispo (1964) de Cracovia, padre conciliar del Vaticano II, Cardenal de Pablo VI (1967), elegido Papa el 16.10.1978, a los 58 años, y que murió en Roma el 2 de abril de 2005.

Es el tercer pontificado más largo de toda la historia, con escritos y encíclicas muy importantes, más la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico, el Catecismo de la Iglesia, la Reforma de la Curia y del Cónclave, y la creación de un nuevo misterio del Rosario.

A los tres años de pontificado sufrió un terrible atentado (13.5.1981) y perdonó a su autor. Convocó la oración interreligiosa por la paz en Asís (1986), ayudó a Solidarnosc y a la liberación del comunismo (1989), levantó su voz contra la guerra de Irak, visitó la sinagoga de Roma, Tierra Santa y los países musulmanes. Convocó las Jornadas Mundiales de la Juventud, el gran Jubileo del año 2000, e hizo multitud de viajes, habló cientos de lenguas (entre ellas nuestro catalán) y valoró las culturas minoritarias. Supo vivir con normalidad las enfermedades en el Hospital Gemelli, y la ancianidad con sus achaques. Y al final dijo: "¡Dejadme marchar!". Su lema episcopal "Totus tuus", "Soy todo tuyo... por medio de María" (expresión de S. Luís M. Grignion de Montfort), sintetiza su vida unida a Cristo.

2.- Su proceso de beatificación rápido pero exhaustivo y riguroso, que ha obedecido al clamor del pueblo (¡hagámoslo santo enseguida!) ha hecho que hoy lo tengamos ya como modelo e intercesor. Ciertamente que el modelo de santidad es Jesucristo, el único mediador, y la Virgen María por gracia. Los beatos y santos son "reflejos" de esta santidad, en un tiempo, época y circunstancias diversas. Ellos son la radicalización evangélica de algún aspecto de la humanidad salvada, y no en todos los campos de la vida humana. Ahora lo tendremos como intercesor ante Dios.

Son bellas las palabras premonitorias pronunciadas por el Cardenal Ratzinger durante la homilía de sus exequias: "Podemos estar seguros de que nuestro amado Papa está ahora en la ventana de la casa del Padre, nos ve y nos bendice".

3.- Fue un "gran" apóstol de la fe. Pastor celoso y generoso, que confirmó en la fe a sus hermanos (cf. Lc 22,32) y Apóstol de Jesucristo. Valiente defensor de la Verdad frente a ideologías que destruyen la vida, la familia y la persona humana, con sus valores y dignidad (nazismo, comunismo, terrorismo, capitalismo salvaje...). Siempre portador de esperanza a las personas y al mundo. Trabajador incansable por la paz, los derechos de las personas y los pueblos. Vivió con confianza la enfermedad, la vejez y la cruz. Y nos enseñó el amor tierno y filial a la Virgen María.

Hombre de fe coherente y de autenticidad, siempre libre, que ahora se nos presenta más grande que los claroscuros que también él vivió, como toda persona débil y temporal. Amó la Iglesia, su comunión y unidad, y nos la hizo amar, especialmente a los jóvenes, haciendo visible al mundo de hoy la belleza de la fe católica. ¡Beato Juan Pablo II, ruega por nosotros!

+ Joan-Enric Vives Sicilia. 
 Arquebisbe-Bisbe d'Urgell i Coprincip d'Andorra

CELOS

7 consejos para controlar los celos

By admin | mayo 2, 2011
1. Evita pensamientos destructivos que hacen que el problema de los celos se agrave e intenta sustituirlos por otros de seguridad y confianza que ayuden a frenarlos.Esfuérzate en ser objetivo/a y aprende a diferenciar lo que son hechos reales de lo que puede estar manipulando tu imaginación. Esto no es otra cosa que tomar verdadera conciencia del problema e intentar hacer algo al respecto.
2. Procura ser más tolerante y dejarle su espacio a tu pareja: evita ese impulso irrefrenable que te lleva a estar en todo momento controlando y preguntándole sobre lo que hace y con quien. De esta forma lo único que vas a conseguir es que se sienta cada vez más agobiado/a y atosigado/a.
3. Comenta lo que te ocurre a algún amigo de confianza y pídele consejo. No olvides que ocultar el sufrimiento y negarlo hace que se potencie cada vez más. Los consejos y puntos de vista de otras personas ayudan a analizar lo que nos ocurre de forma objetiva y a encontrar soluciones que tal vez no se nos habían ocurrido.
4. Reflexiona sobre lo que te ocurre e intenta aclarar tus ideas. Esto te ayudará a exponer tus sentimientos con sinceridad, a descubrir tus miedos, necesidades, etc. Y una vez detectado el problema procura poner todos los medios a tu alcance para solucionarlos.
5. Evita utilizar amenazas, habla claramente de lo que te ocurre, no te ciegues con la rabia e intenta buscar soluciones al problema.
6. Evita culpabilizar a alguien de lo que te ocurre. Procura ser responsable de lo que sientes y no olvides que tus actos dependen de ti, y eres la única persona que puede cambiar tu conducta ante lo que estas sintiendo.
7. Evita ser trágico a la hora de asumir los celos: esfuérzate en apreciarlos como síntoma de amor verdadero y prevenirlos cuando se descontrolan y se vuelven dañinos.
Si aprendemos a controlar estos impulsos, los celos nos pueden ayudar a apreciar y valorar a la persona que tenemos al lado y a cuidar el amor del otro sin darlo siempre por supuesto. En algunos casos, cuando los celos son muy frecuentes, intensos y duraderos y surgen sin ningún motivo, se vuelven patológicos. Esto produce unsufrimiento intenso en quien los sufre, y en muchas ocasiones se aconseja acudir a un profesional especializado en terapia de pareja.

lunes, 2 de mayo de 2011

Nunca olvides

Nunca olvides

By admin | mayo 1, 2011
Nunca olvides que existen cuatro cosas en la vida que jamás se recuperan :
La piedra, después de arrojada.
La palabra, después de proferida.
La ocasión, después de perdida.
El tiempo, después de pasado.

domingo, 1 de mayo de 2011

Cardenal Agustin Garcia

Escrito por Ecclesia Digital
domingo, 01 de mayo de 2011
Ha sido encontrado muerto esta mañana en su habitación, en la residencia de Santa Marta. Tenía 80 años y se encontraba en la ciudad eterna, para celebrar la beatificación de Juan Pablo II.


Biografía Cardenal Agustín García - Gasco

El cardenal Agustín García-Gasco y Vicente nació en la localidad toledana de Corral de Almaguer el 12 de febrero de 1931. Comenzó sus estudios eclesiásticos en 1944 en el Seminario diocesano de Madrid y el 26 de mayo de 1956 recibió la ordenación sacerdotal.

Tras ejercer como párroco en la localidad madrileña de Villamanta y ser nombrado delegado episcopal de Cáritas, fue designado por el entonces arzobispo de Madrid-Alcalá, monseñor Casimiro Morcillo, titular de la parroquia de Santísimo Cristo del Amor, en el barrio de Aluche, y, años después, en 1970, de la iglesia de Santiago y San Juan. En ese mismo año se diplomó en Sociología Industrial y Relaciones Humanas y, más tarde, en Ciencias Empresariales y Técnicas de Grupos.

Fue nombrado vicario episcopal de la vicaría III de Madrid por el entonces cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Vicente Enrique Tarancón, y el 20 de marzo de 1985, el papa Juan Pablo II le designó obispo auxiliar de la archidiócesis de Madrid. A su entrada en la Conferencia Episcopal Española fue designado vocal de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y, en abril de 1988, monseñor García-Gasco fue elegido secretario general de la propia Conferencia, miembro de su comité ejecutivo y de la comisión permanente.

El 24 de julio de 1992 Juan Pablo II nombraba a monseñor Agustín García-Gasco titular de la archidiócesis metropolitana de Valencia que permanecía vacante desde la muerte en accidente de carretera el 8 de enero de aquel mismo año de monseñor Miguel Roca Cabanellas.

Igualmente, monseñor García-Gasco fue designado por el papa Juan Pablo II miembro del Pontificio Consejo para la Familia en 1992 y también de la Congregación del Culto Divino en 1999, cargos en los que ha sido ratificado por el actual pontífice, Benedicto XVI.

En enero de 2003, el papa Juan Pablo II designó a Valencia como sede del V Encuentro Mundial de las Familias, que se celebraría en julio de 2006, y encomendó a monseñor García-Gasco la preparación del evento en colaboración con el Pontificio Consejo para la Familia. Benedicto XVI presidió el EMF en Valencia los días 8 y 9 de julio de 2.006, ante más de un millón y medio de personas.

Fue creado cardenal por el Papa en noviembre de 2007.

sábado, 30 de abril de 2011

Algo contra la soledad

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Algo contra la soledad
By admin | abril 29, 2011
Los humanos necesitan pertenecer a algo, a un colectivo social, a una manada, les da igual; lo importante es pertenecer. Y es muy difícil aquilatar la importancia objetiva del colectivo al que se decide pertenecer; quiero decir que la etnia puede ser mucho menos importante que la camiseta que le han puesto a uno. Se ha comprobado que la ostentación de las señas de un equipo, por ejemplo, borra el sentimiento racista que provocaba la imagen de una persona de color.
Aunque cueste creerlo, resulta que lo más importante para los humanos es pertenecer a alguien y, cuando esto falla, cuando no se pertenece a nadie porque a uno no le dejan, cuando a uno lo encierran solo, se asfixia. Lo que no soportamos es la soledad. “Doctor, ¿me puede dar un remedio para la soledad?” es una pregunta rara vez formulada y, sin embargo, sentida por multitud de jóvenes desamparados, mayores sin casa, moradores de hospicios y lugares de asilo. “Doctor, ¿me puede dar un remedio para la soledad?”. La gente no lo dice, no lo piensa, pero lo siente. Ahora, la ciencia acaba de descubrirnos que este sentimiento de soledad no es un subproducto de la depresión, sino que constituye un entramado patológico por sí solo.
Saciar la demanda de relaciones sociales es imprescindible para mantener una buena salud mental y física. La soledad debiera ser una de las bestias a abatir del entramado sanitario, un objetivo específico, en lugar de ser un añadido de terapias consideradas esenciales como la lucha contra la depresión. Tan importante o más que la depresión es la soledad, que, además, es distinta. Los médicos y farmacéuticos solo se ocupan de la depresión atiborrando a la gente de fármacos que no están debidamente comprobados ni en la demora o plazo de su efecto, ni en el tipo de daño que, supuestamente, eliminan ni, por supuesto, en sus efectos secundarios; casi todos, malos. Si de la depresión sabemos poco y mal, a pesar de los esfuerzos prolongados por profundizar en su naturaleza, de la soledad todavía sabemos menos. Los psicólogos y neurólogos tan solo están empezando a desentrañar sus efectos.
La necesidad de pertenecer comprende un deseo avasallador de formar y mantener, por lo menos, una cantidad significativa de relaciones interpersonales. Lo absolutamente nuevo en la medicina que está aflorando es la inserción de la soledad en el ámbito más amplio de las redes sociales, así como la aceptación de la necesidad universal de pertenecer a un colectivo que experimentan los humanos, sobre todo, los jóvenes.
Resulta que toda la pasión, el pensamiento y la acción de muchísima gente son el resultado del impulso para evadir el aislamiento causado por la disolución del clan familiar, la pérdida de los amigos del trabajo, el amor del resto del mundo. Detrás de todo lo que hacen, piensan o dicen los ensimismados está el pánico a la soledad. Pese a la diversidad de culturas, religión, sexo, idiomas o edad, resulta que los humanos lucen similitudes sorprendentes, como la necesidad de amor y, para recabarlo, el rechazo tajante de la soledad.
Durante muchos años, no solo no nos ocupamos de la soledad, sino que la enaltecíamos. Si salías adelante solo, sin consultar con los demás, profundizando en tu propio universo, conociendo como nadie tus propios intestinos, eras merecedor de todos los elogios. No sabíamos casi nada del cerebro; no teníamos ni idea de que no se podía aprender sin el cerebro de los demás, que solo los perversos podían ignorar los sentimientos de los otros, de que estabas condenado si no pertenecías a nada ni a nadie. Que lo peor era la soledad.

jueves, 28 de abril de 2011

Decir adiós a tiempo

Decir adiós a tiempo
By admin | abril 27, 2011
El amor es uno sólo y no merece la pena seguir junto a quien no nos ama. No tengamos pues, miedo a dar el paso a finalizar una relación que no funciona, porque por mucho trabajo y esfuerzo que pongamos en ello, si los cimientos de la relación no son buenos, eso se acaba pagando. Es mejor ser valiente y saber decir adiós a tiempo, incluso si esa persona parecía ser hasta el día de hoy “toda tu vida”. Siempre tienes opción a escoger tu futuro, nunca tienes la obligación de seguir con tu pareja actual soportando lo que no mereces. Tu vida continúa, puede que esa persona fuese “toda tu vida” hasta el día de hoy, pero el mañana no está escrito, y aún quedan muchos capítulos por escribir…
Sólo es un capitulo… no lo olvides.
Fuente: Shoshan

lunes, 25 de abril de 2011

No te aferres

By admin | abril 24, 2011
Estos períodos: pasado, presente y futuro, no son períodos en el tiempo. Son períodosen la mente.
Aquello que no está más frente a la mente, se vuelve pasado. Aquello que está frente a la mente es el presente y aquello que va a estar frente a la mente es el futuro.
El pasado es aquello que no está ya más frente a ti. El futuro es aquello que no está aún frente a ti. Y el presente es aquello que está frente a ti y se está escurriendo ya de tu vista. Pronto será pasado…
No te aferres al pasado… porque aferrarse al pasado es una estupidez absoluta: ya no está más ahí, así que estás llorando por la leche derramada. Lo que se fue, ¡se fue!.
No te aferres al presente porque éste también se va a ir y pronto será pasado.
No te aferres al futuro: esperanzas, imaginación, planes para el mañana, porque el mañana se volverá hoy y se volverá ayer. Todo se va a volver un ayer. Todo se te va aescapar de las manos. El aferrarse simplemente traerá sufrimiento. Tendrás que soltarte.

sábado, 23 de abril de 2011

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martes, 19 de abril de 2011

Salir adelante

Salir adelante

By admin | abril 19, 2011
La vida no es siempre un camino de rosas. A lo largo de nuestro ciclo vital nos encontramos con muchas situaciones desagradables, vivencias traumáticas y malos momentos. Es en esas circunstancias en las cuales debemos esforzarnos más para sacar de lo más recóndito de nuestra alma la fuerza para superar ese tipo de situaciones. Una de las peores cosas que podemos  hacer cuando surgen los problemas es adoptar la postura fatalista aduciendo que la vida es así y adoptar una actitud conformista. En esos momentos en que debido a la situación nos encontramos alicaídos es cuando más fuerte debemos luchar para poder seguir adelante en nuestro camino.
Muchas personas, o mejor dicho casi todas las personas, en ese tipo de situaciones límite desarrollan algún tipo de trastorno mental pasajero: depresión, ansiedad, stress, sentimientos de estar solos en el mundo. Otra de las respuestas más habituales ante situaciones que nos desbordan es el miedo. El miedo puede llegar a provocar que nos encontremos paralizados ante el problema. En situaciones extremas ese miedo se puede transformar en ataques de pánico. La primero medida que tenemos que adoptar cuando percibamos que debido a las situaciones que vivimos desarrollamos algún tipo de problema psicológico es analizar fríamente la situación en la cual nos encontramos y decirnos a nosotros mismos que vamos a luchar contra ese miedo que nos atenaza.
Tras haber decidido que vamos a hacer frente a ese miedo es actuar. El mismo hecho de tomar una pauta de comportamiento para solucionar el problema hace que la confianza en nosotros mismos suba muchos enteros. La acción también es muy importante para poder superar trastornos depresivos. Estas acciones muchas veces lo que provocan es un cambio de comportamiento del sujeto y hacen que el mismo encuentre nuevas vías para resolver sus problemas. Otros beneficios de la acción es que evita que la persona que se siente deprimida siga martirizándose con sus pensamientos que son los que al fin y al cabo están provocando su angustia o depresión.

lunes, 18 de abril de 2011

La alegría de una llegada

La alegría de una llegada

Carta semanal del Arzobispo de Tarragona
para el domingo 17 de abril de 2011

Los evangelistas, al narrar la vida de Jesús, parece que hagan la crónica de un viajante. Jesús no permanecía mucho tiempo en un mismo lugar, como si se diera prisa por anunciar su mensaje divino a todas las gentes de Palestina. Se le ve andando de un lado para otro: acude a Caná de Galilea, a Cafarnaún y las ciudades del lago, visita con cierta frecuencia a una familia amiga de Betania, vuelve a Nazaret, cruza de Galilea a Judea deteniéndose en un pozo de Samaria… incluso resucitado hace camino hacia Emaús.

En el Domingo de Ramos celebramos uno de sus recorridos, el más impresionante: cuando acude a Jerusalén, como otras veces en la Pascua judía, pero en esta ocasión para morir en esa ciudad cumpliendo así el designio salvador del Padre eterno.

Jerusalén era una gran ciudad del imperio romano. Los historiadores deducen que podía tener unos 100.000 habitantes, aunque con la llegada de peregrinos por la Pascua podía alcanzar los 300.000. Sus majestuosos palacios se erguían sobre la colina; pero, por encima de todos, el gran Templo proyectado por Herodes el Grande, que en aquel tiempo estaba en obras, aunque muy avanzadas.

Fijémonos en la escena de esta última entrada de Jesús en la ciudad que tanto amaba, sobre la que había llorado pensando en su futuro. Benedicto XVI nos dice: “No llega en una suntuosa carroza, ni a caballo, como los grandes del mundo, sino en un asno prestado”. Un asno, la humilde cabalgadura de los labriegos, pero era el modo en que cumpliría la vieja profecía de Zacarías: “No temas, hija de Sión; mira que viene tu Rey montado sobre un pollino de asna” (Za 9,9).

El reino de Cristo —dice también Zacarías— es de paz que “se extiende de mar a mar”. Es una forma de decir que es un reinado universal, pero a nosotros, vecinos del Mediterráneo, nos puede servir estos días para pedir al Señor por la paz de los países que baña este mar, tan alterados en los últimos tiempos por circunstancias bélicas.

Son días de oración y de alegría. Fijémonos con qué júbilo recuerda la Iglesia el Salmo 24: “¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas, va a entrar el Rey de la gloria”. Y el pueblo, como haciéndose eco de este llamamiento al júbilo exclama, con letra del salmo 121: ¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”!

Podría objetarse: ¿A qué viene celebrar con tanta alegría la entrada de Jesús en Jerusalén, como si no supiéramos qué pasó a continuación? Es cierto, lo sabemos: fue crucificado y padeció hasta la muerte; pero la historia no termina aquí: al tercer día resucitó y, gracias a su entrega, todos fuimos redimidos. El amor venció a la muerte. Por eso el Domingo de Ramos es un día de gran alegría que todos hemos vivido desde pequeños cuando, acompañados por nuestros padres, llevábamos también palmas en la mano, como si quisiéramos unirnos a aquella primera procesión.

Hoy podemos hacer el propósito de vivir muy cerca de Cristo esta Semana Santa. No será una más. El amor nunca es repetitivo.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

Mn. Manel

Escrito por Ecclesia Digital   
lunes, 18 de abril de 2011
Nota del Arzobispado de Barcelona
A raíz de unas manifestaciones públicas de Mn. Manuel Pousa i Engroñat contenidas en un libro sobre su persona, el Sr. Cardenal Arzobispo, Dr. Lluís Martínez Sistach, el 16 de marzo de 2011 designó como delegado episcopal al Rvdo. Mn. Xavier Bastida Canal, vicario judicial emérito del Arzobispado, y a dos asesores, el Rvdo. Mn. Joan Benito Tolsau, vicario judicial del Arzobispado, y el Rvdo. Mn. Ramon Batlle Tomás, miembro del Tribunal Eclesiástico del Arzobispado, para realizar un procedimiento administrativo establecido por el canon 1341 del Código de Derecho Canónico.
Dado que estos miembros han concluido con la debida certeza que, a tenor del canon 1329, dicho sacerdote no ha incurrido en la censura de excomunión latae sententiae establecida por el canon 1398, por no haber concurrido en la intención del delito y por no haber tenido complicidad principal en los abortos ya totalmente decididos y llevados a cabo por dos chicas en situación económica muy precaria. De acuerdo con las conclusiones de este procedimiento administrativo, y dado el escrito del secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 15 de octubre de 2009, en el que decía que “este Dicasterio, después de haber examinado las respuestas transmitidas, considera que el Rvdo. Pousa no parece haber incurrido en ninguna pena canónica”, el Sr. Cardenal ha comunicado al citado sacerdote que no ha incurrido en esa censura latae sententiae, y reitera a Mn. Pousa que el trabajo que hace al servicio de los más pobres y marginados de la sociedad lo realice siempre de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia, con su doctrina social y respetando toda vida humana desde su concepción hasta la muerte natural.

Misa Crismal

Se trata de una celebración relacionada directamente con el Jueves Santo, pero que por razones prácticas -la posiblidad de que participen en ella todos cuantos más sacerdotes diocesanos posible, por su peculiar relación con la comunión del presbiterio diocesano- suele celebrarse en los días anteriores de la Semana Santa. Es la misa de la renovación de las promesas sacerdotales y de la bendición de los oleos sagrados que al termino de la misa los párrocos recojen para llevar a las parroquias, desde donde administrarlos para la recepción de los sacramentos del bautismo, la confirmación y la unión de los enfermos.

La Misa Crismal que celebra el obispo con todos los presbíteros de la diócesis, es una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo y como signo de la unión estrecha de los presbíteros con él. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los óleos de los catecúmenos y de los enfermos.


El Santo Crisma, es decir el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo, nos es dado junto con sus carismas el día de nuestro bautizo y de nuestra confirmación y en la ordenación de los diáconos, sacerdotes y obispos.

La palabra crisma proviene de latín: chrisma, que significa unción. Así se llama ahora al aceite y bálsamo mezclados que el obispo consagra este Jueves Santo por la mañana para ungir a los nuevos bautizados y signar a los confirmados. También son ungidos los Obispos y los sacerdotes en el día de su ordenación sacramental.

La liturgia cristiana ha aceptado el uso del Antiguo Testamento, en el que eran ungidos con el óleo de la consagración, los reyes, sacerdotes y profetas, ya que ellos prefiguraban a Cristo, cuyo nombre significa "el ungido del Señor". El crisma se hace con aceite y aromas o materia olorosa para significar "el buen olor de Cristo" que deben despedir los bautizados.

Con el óleo de los catecúmenos se extiende el efecto de los exorcismos, pues los bautizados se vigorizan, reciben la fuerza divina del Espíritu Santo, para que puedan renunciar al mal, antes de que renazcan de la fuente de la vida en el bautizo. Este aceite es un jugo untuoso de color verde amarillento que se extrae del olivo o de otras plantas.

El óleo de los enfermos, cuyo uso atestigua el apóstol Santiago, remedia las dolencias de alma y cuerpo de los enfermos, para que puedan soportar y vencer con fortaleza el mal y conseguir el perdón de los pecados. El aceite simboliza el vigor y la fuerza del Espíritu Santo. Con este óleo el Espíritu Santo vivifica y transforma nuestra enfermedad y nuestra muerte en sacrificio salvador como el de Jesús.

Por lo general antes de comenzar la celebración de la Cena del Señor se reciben solemnemente estos Santo Óleos consagrados en la Misa Crismal celebrada en la mañana por el Obispo reunido con el presbiterio. En una procesión solemne los óleos son llevados en tres ánforas preciosas que se guardan en un lugar previamente destinado dentro de la Iglesia.

Refugio

De refugio en refugio: unas horas en la Buhardilla

    
Etiquetas: Guerra civil, Sacerdocio
El 9 de agosto de 1936, San Josemaría fue a alojarse en la casa de Manolo Sainz de los Terreros, que vivía en la calle Sagasta, 31 (años más tarde, Sagasta 33). Esa misma tarde se presentó también allí Juan Jiménez Vargas. La familia de Manolo se hallaba de vacaciones y éste vivía solo con Martina, una anciana sirvienta, sorda y calmosa. Los dos nuevos huéspedes hubieron de permanecer en absoluta clandestinidad, a todos los efectos, sin que supiesen nada de ellos los demás vecinos y menos aún el portero, responsable, ante el comité político de las casas, de la entrada o salida de residentes. Así, pues, habían de moverse con cautela y sigilo, para no levantar sospechas. Manolo o Martina hacían la compra, dejando entrever a terceros que aquella era comida para dos personas, aun cuando fuesen cuatro bocas a la hora del reparto. Manolo, hombre decidido e impetuoso, no era sujeto que se amilanase fácilmente; pero desde que a finales de julio se habían llevado a su hermano a la cárcel la casa estaba fichada. Por entonces los registros comenzaban a ser metódicos. A los dos días de vivir allí el Padre con Manolo, volvieron a presentarse los milicianos en otro de los pisos, donde anteriormente habían detenido al conde de Leyva.

En el piso de Sagasta vivía el Padre muy aislado, sin otra compañía que la de Juan, pues Manolo imponía a los huéspedes su decisión de mantener a toda costa el incógnito, y no recibir visitas. Un día, suspendiendo tan excesiva reserva, Manolo les presentó a dos refugiados del piso de abajo, pero sin revelar a éstos el carácter sacerdotal de don Josemaría. Aunque no fue necesario que lo hiciese. Vista la familiaridad con que don Josemaría trataba los temas religiosos, le identificaron prontamente, que es lo que el sacerdote pretendía, por si necesitaban de su ministerio. Uno de ellos —Pedro Mª Rivas, abogado madrileño entonces, y más tarde, religioso— refiere que «se le veía en aquellos días de la guerra con gran paciencia y mucha paz de espíritu».

Gustaban los visitantes de la conversación de don Josemaría, por lo que frecuentemente subían al piso de Manolo a charlar con él. En caso de alarma los huéspedes tenían muy ensayados los pasos a dar. En cuanto se oía un timbrazo a la puerta los refugiados se retiraban hacia la escalera de servicio. Mientras tanto, Martina se preparaba a abrir, cachazudamente, sin prisas. Valiéndose de su sordera, retenía a los visitantes, sin dejar a nadie pasar de la puerta. Si era gente de peligro, la señal convenida era levantar mucho la voz, de manera que los visitantes se identificaran, dando tiempo a los huéspedes para ganar la escalera de servicio y subir a las buhardillas.

El 28 de agosto Manolo trajo a casa un primo suyo, llamado Juan Manuel. El domingo, día 30, le pusieron, por la mañana, al corriente de las precauciones tomadas en caso de registro. Hicieron un ensayo, sin prever cuán oportuno resultaría. Pocas horas más tarde, cuando estaba Manolo fuera de casa y Martina preparando la comida, se oyeron grandes voces por la escalera, y a poco sonó el timbre. Se retiraron cautelosamente los tres —el Padre, Juan y Juan Manuel— hacia la escalera de servicio mientras Martina, con calma, se dirigía a la puerta. Los milicianos intentaban entrar diciendo que iban a hacer un registro, y Martina los retenía gritando, muy en su papel de sorda: — «Aquí no hay nadie. Soy sorda. No oigo nada».
Buhardilla donde estuvo san Josemaría unas horas en agosto de 1936
Buhardilla donde estuvo san Josemaría unas horas en agosto de 1936

Por la escalera de servicio subieron los tres a las buhardillas y entraron en la primera que hallaron abierta. Aquello era un espacio reducido que hacía de desván y carbonera. Andaban agachados porque la altura no daba para tenerse de pie. A primeras horas de la tarde el calor se hacía asfixiante. Sentados entre polvo, telarañas y carbonilla, se mantenían inmóviles en espera del desenlace. Cualquier ruido podía delatarles y, si eran descubiertos, lo más probable era que los fusilasen. Varias horas llevaban de espera, cuando oyeron que estaban ya registrando en el piso inmediatamente debajo de la buhardilla. El Padre, en la duda de si Juan Manuel, que llevaba escasamente dos días con ellos, se había enterado o no de que era un sacerdote, le dijo: — Soy sacerdote. Y luego, dirigiéndose a ambos, a Juan y a Juan Manuel: — Estamos en momentos difíciles, si queréis, haced un acto de contrición y yo os doy la absolución.

Recibió Juan Manuel la absolución. Instante que dominó todos sus recuerdos de aquella época: — «No he podido olvidar mi encuentro con don Josemaría —confiesa—, ya que todos pensamos que eran los últimos momentos de nuestra vida [...]. Supuso mucha valentía decirme que era sacerdote ya que yo podía haberle traicionado y, en caso de que hubieran entrado, podía haber intentado salvar mi vida, delatándolo».

Apenas recibida la absolución, preguntaba Juan al Padre:
—Y si nos cogen, ¿qué ocurrirá?
—Pues, hijo mío, que nos vamos derechos al Cielo.

(Aquí, en sus memorias, hace Juan una importante digresión sobre la imprecisa cualidad de su miedo, aclarando que no era, específicamente, el temor a ser fusilado, sino que experimentaba una sensación incierta, que no le robaba la paz. «Con el Padre allí estaba seguro de que no había nada que temer, y para contribuir al ambiente de seguridad —nos explica— a las tres de la tarde me dormí un rato»).

Mientras, entregado a tan altruistas propósitos, dormía a pierna suelta, los milicianos registraban concienzudamente la casa: de arriba abajo y de abajo a arriba. Tan a fondo, que no tuvieron tiempo de llegar a las últimas buhardillas. Hacia las nueve de la noche cesaron, por fin, los ruidos. Cautelosamente bajaron los tres por la escalera y llamaron a la puerta de servicio del cuarto piso, izquierda, casa de los condes de Leyva. Les abrieron. Venían sudorosos, sedientos y tiznados de polvo y carbonilla. Pidieron un vaso de agua. Allí les contaron que Manolo había vuelto a casa en pleno registro y se lo habían llevado detenido, cerrando el piso con llave.

Les ofrecieron unas camisas del conde, que estaba en la cárcel, mientras les lavaban las suyas. Generosamente les invitaron a quedarse en el piso, pues era de esperar que por un tiempo no hubiera nuevos registros. Se equivocaron. Al día siguiente, a las ocho de la mañana, ya estaban de nuevo los milicianos sobre la pista, continuando meticulosamente el suspendido registro de la víspera. Entraron en el piso de al lado, el cuarto derecha, y en el de abajo. «A ratos —cuenta Mercedes, hija del conde de Leyva— pasábamos un miedo horroroso, pero el Padre —de todas formas— conservaba el buen humor, haciéndonos reír muchísimo, aunque pensaba mucho en los suyos». En una de esas ocasiones de peligro la condesa propuso rezar el Rosario. Rápidamente intervino el Padre: Lo llevaré yo, que soy sacerdote. En vista de la persistencia en los registros de aquella zona, se vieron obligados a cambiar de refugio.

Del Libro El Fundador del Opus Dei, tomo II, Madrid, 1999, cap. IX, 2